De la cocina de casa, a la tienda de productos gourmet y, después, al restaurante. Mis abuelos empezaron a vender nuestras croquetas en su tienda de productos gourmet. En 1983, tras las inundaciones de Bilbao, mis padres abrieron un restaurante en el mismo local y la croqueta pasó de ser plato de casa a imprescindible de carta. La receta siguió igual: sabores de siempre, hechos con cuidado.
Croquetas de jamón artesanales que crujen.
Cremosa por dentro y crujiente hasta el último bocado. Listas para terminar en casa.